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Cada vez más, son muchas las personas que llevan más a raya que nunca la dieta. Las recomendaciones de los entendidos son las mismas y tienen una premisa básica: alimentos poco calóricos cocinados de forma poco calórica. Dos requisitos que cumple a la perfección  la carne de pavo a la plancha , un plato clásico de todas las dietas, y que a la vez, muchas veces es visto con demasiada poca fe por su falta de gusto.

Para combatir esta poca fe, es bueno saber que comer pavo es enormemente beneficioso para la salud, ya que se trata de una carne muy magra que, entre otras virtudes, aporta muchas proteínas vitaminas del grupo B -como la B1, la B3, B5, B6, biotina, B12 y ácido fólico- y minerales como el fósforo, el potasio, el magnesio, el hierro y el zinc.

Son una serie de nutrientes que aportan vitalidad a nuestro organismo, una gran aliada para mantener la línea.

Hacia la cocina…

A la hora de cocinarla, hacerlo a la plancha es una de las formas más monótonas y menos atractivas. Pero también le proponemos “macerarlo antes de cocinarlo”. “Con limón, aparte de tener un sabor diferente, hace que lo digamos mucho mejor”. Otra forma de cocinarlo es en la papillote, el vapor o el horno, cocciones que potenciarán su sabor y no dejarán la carne seca.

Es una carne ideal para toda la familia, ya que contiene pocas grasas y es de fácil digestión. La forma ideal de comerla es con verduras, ya que las fibras ayudan a limpiar la tripa de los residuos de la carne.

Un truco esencial, sobre todo si se cuece en el horno, es quitarle la piel de una sola pieza y cubrir la carne con una fina capa de aceite de oliva y hierbas aromáticas, lo que la hará más jugosa y sabrosa… y menos dura.

Algo de marinada…

Por último , el último gran truco  -y con el mismo objetivo es marinar el pavo. Combatiremos la dureza si lo dejamos crudo a remojo en una mezcla de los líquidos que escogemos antes de hacerlo a la plancha -sin la piel, para ahorrar calorías- para conseguir hidratar la carne y ablandarla. Para combatir la sequedad de cuando se cocina en el horno será necesario que la mezcla líquida para marinarlo se vaya añadiendo por encima mientras está en el horno.

Mil formas de marinarlo

Las mezclas para marinar pueden ser tantas como permitan la imaginación y gustos culinarios de quien las crea. Por lo general tienen buenos efectos las cítricas, sobre todo las que mezclan zumo de naranja, de limón o de pomelo con especias, hierbas aromáticas o, por ejemplo, ajo. El segundo grupo de maceraciones es con bebidas alcohólicas. El de cerveza o cerveza negra puede ser especialmente indicado para cocinar el pavo en el horno, lo que también ocurre con lo que mezcla jugo de melocotón con bourbon y angostura.

 

 Por último,  uno de los marinajes más clásicos  y básicos es dejar reposar el pecho de pavo con leche, lo que hace la carne más blanda y blanda. Una forma de minimizar la dureza si la carne termina cocida sola a la plancha. Y para evitar cualquier problema es mejor que las maceraciones se hagan siempre en la nevera, para que el líquido no se estropee y pueda contaminar la carne.

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