Descripción
Vacío argentino de ternera
El vacío argentino, también conocido como corte que se pela, es una pieza de ternera tierna y muy apreciada. Además, tiene una textura fina que permite cocinarla de diferentes maneras.
Por este motivo, es una excelente opción para preparar filetes empanados, cocinarlos a la plancha o hacerlos a la brasa. También puedes pedir la pieza entera para cocinarla según tus preferencias.
Peso aproximado
Cada pieza pesa aproximadamente 850 g. Sin embargo, al tratarse de un producto natural, el peso puede variar ligeramente. Por lo tanto, el precio final se calcula según el peso real servido.
De este modo, siempre pagarás por la cantidad que recibas.
Elige cómo quieres recibirlo
En primer lugar, puedes escoger entre las siguientes preparaciones:
- Entero
- Fileteado
Después, preparamos cuidadosamente el vacío argentino según la opción elegida. A continuación, lo envasamos al vacío para que se conserve correctamente. Así, lo recibirás preparado y listo para guardar o cocinar.
Ideal para preparar filetes empanados
El vacío argentino es especialmente adecuado para preparar los clásicos filetes empanados. Para empezar, pasa los filetes por huevo batido y pan rallado. Después, fríelos hasta que queden dorados por fuera.
En cambio, si prefieres una preparación más sencilla, también puedes cocinarlos a la plancha con un poco de aceite. Además, esta pieza de ternera queda muy sabrosa a la brasa.
Finalmente, deja reposar la carne unos minutos fuera del frigorífico antes de cocinarla. De esta manera, conseguirás una cocción más uniforme.
Información nutricional
Los valores nutricionales aproximados por cada 100 g son:
| Nutriente | Cantidad |
|---|---|
| Valor energético | 135 kcal |
| Proteínas | 22 g |
| Grasas | 5 g |
| Grasas saturadas | 2 g |
| Hidratos de carbono | 0 g |
| Sal | 0,1 g |
No obstante, estos valores son orientativos y pueden variar ligeramente, ya que se trata de una pieza natural.
Conservación
Una vez recibido, guarda el vacío argentino en el frigorífico. Después, consúmelo durante los días indicados en la etiqueta.
Si no vas a cocinarlo próximamente, puedes congelarlo dentro del mismo envase. Posteriormente, descongélalo lentamente en el frigorífico. Así, conservará mejor su textura y calidad.







