Descripción
Churrasco de ternera de Girona
El churrasco de ternera es un corte sabroso y meloso, ideal para los amantes de la carne a la brasa. Además, la grasa natural de la pieza aporta sabor y ayuda a mantener la carne jugosa durante la cocción.
Por este motivo, es una excelente opción para preparar barbacoas, parrilladas y comidas con la familia o los amigos. También se puede cocinar al horno y acompañar con verduras o patatas.
Formato y peso aproximado
Cada paquete contiene normalmente 4 o 5 cortes de churrasco. En total, el paquete pesa entre 400 y 600 g, aproximadamente.
Sin embargo, al tratarse de un producto natural, el peso puede variar ligeramente. Por lo tanto, el precio final se calcula según el peso real servido.
Además, los cortes tienen un grosor aproximado de 1 cm. De este modo, se pueden cocinar fácilmente y de manera uniforme.
Cómo cocinar el churrasco de ternera
En primer lugar, saca el churrasco del frigorífico unos minutos antes de cocinarlo. Después, calienta bien la parrilla o la barbacoa.
A continuación, cocina los cortes por ambos lados hasta conseguir el punto deseado. Durante la cocción, evita pinchar la carne para que no pierda sus jugos.
En cambio, si prefieres cocinarlo al horno, puedes prepararlo con patatas, cebolla, hierbas aromáticas y un poco de vino o caldo. Después, deja que se cocine lentamente hasta que la carne quede tierna.
Finalmente, deja reposar el churrasco unos minutos antes de servirlo. Así, los jugos se distribuirán mejor por toda la carne.
Información nutricional
Valores nutricionales aproximados por cada 100 g de churrasco crudo:
| Nutriente | Cantidad aproximada |
|---|---|
| Valor energético | 250 kcal / 1.046 kJ |
| Grasas | 20 g |
| De las cuales saturadas | 8 g |
| Hidratos de carbono | 0 g |
| De los cuales azúcares | 0 g |
| Proteínas | 19 g |
| Sal | 0,15 g |
Estos valores son orientativos. No obstante, pueden variar según la pieza de ternera y su proporción natural de grasa.
Conservación
Una vez recibido, guarda el churrasco de ternera en el frigorífico. Después, consúmelo durante los días indicados en la etiqueta.
Si no vas a cocinarlo próximamente, puedes congelarlo dentro del mismo envase. Posteriormente, descongélalo lentamente en el frigorífico. De esta manera, conservará mejor su textura y sabor.







